sábado, 31 de octubre de 2015

Soul cakes para Samhain / Halloween / Día de Muertos

Este es mi tercer año que monto un altar para estas fechas. Vivir lejos de mi país de origen, me ha vuelto una persona más interesada por las tradiciones, sus orígenes y significados.


 

En México el Día de Muertos es una celebración muy importante y llena de símbolos, recuerdos y colores. En la entrada que publiqué hace dos años, hablo un poco sobre esta fiesta mexicana y compartí lo que horneé para esas fechas: una fusión de recetas que dio como resultado unas galletas suaves de naranja en forma de pan de muerto.

Hasta hace poco, Halloween no era mucho de mi agrado porque lo asociaba únicamente con lo que conocía de su festejo durante las últimas décadas y como producto de consumo, particularmente por el marketing norteamericano que nos llega por todos los medios. Pero desconocía los orígenes de la tradición y los motivos de ciertos rituales y símbolos. 




Desde que me adentré más en investigar sobre la cultura celta, he estado leyendo varios libros en donde la refieren como "la primera cultura europea" y que se remonta mucho más atrás de lo que pensaba, iniciando aparentemente desde la Edad de Bronce. Aprendiendo sobre ellos, encontré los orígenes del Halloween, que antes se llamaba "Samhain" (se pronucia Sah-ween).


Wikipedia lo define así: "Samhain es la festividad de origen celta más importante del período pagano que dominó Europa hasta su conversión al cristianismo, en la que la noche del 31 de octubre al 1º de noviembre servía como celebración del final de la temporada de cosechas en la cultura celta y era considerada como el 'Año Nuevo Celta', que comenzaba con la estación oscura. Es tanto una fiesta de transición (el paso de un año a otro) como de apertura al otro mundo. Su etimología es gaélica y significa 'fin del verano'". 

Elementos que están presentes en la actualidad, como los disfraces aterradores, las calabazas talladas, los colores naranja y negro, y el famoso "trick or treat", tienen sus orígenes en esta celebración pagana, que ha sido adaptada por el cristianismo y a las creencias de cada época y lugar. Hay un artículo del Huffington Post, sobre los orígenes del Halloween que puede ilustrar sobre el tema.


En él, habla un poco sobre los soul cakes, refiriendo que se asocian con el souling (imitar a las almas), costumbre medieval que se practicaba en países católicos en donde niños y pobres pedían de casa en casa a cambio de rezar por los muertos la noche del 31 de octubre. A cambio, en las casas los invitaban generalmente a soul cakes o tartas de almas, unos pasteles redondos marcados con una cruz. Ya en el siglo XVI, en Escocia e Irlanda, los niños recorrían las casas disfrazados. Recitaban versos o canciones, hacían trucos o contaban chistes y pedían dulces, fruta o dinero a cambio.



Miré varias recetas de las soul cakes, y me entraron muchas ganas de hacerlas para celebrar, ofrecer en el altar, comer y compartir este año.



La receta en la que me basé principalmente es en esta del website de NPR, que me pareció la más atractiva por combinación de especias y procedimiento, aunque incluí algunos pasos adicionales que me han servido en otras ocasiones que he trabajado con masas similares.


He aquí la receta :)

Soul cakes
(Salen aprox. 30 galletas de 6cm de diámetro)
Tiempo aprox. de preparación: 3 hrs.
(Actualizada el 30/10/2023)

Ingredientes:


  • 440 g de harina
  • 220 g de azúcar
  • 250 g de mantequilla a temperatura ambiente
  • 4 yemas de huevo + 2 yemas batidas para pincelar
  • 1/2 cucharadita de sal
  • 1 cucharadita de nuez moscada
  • 1 cucharadita de canela
  • 1 cucharadita de cardamomo 
  • 100 ml de leche
  • 80 g de pasas aprox.

Preparación:

Calentamos la leche a fuego medio en un cazo sólo hasta que esté caliente al tacto, sin que llegue a hervir. Retiramos del fuego, agregamos las especias: la canela, la nuez moscada y el cardamomo. Removemos hasta que se disuelva por completo. La leche se tornará deliciosamente aromática. Reservamos hasta que se temple.

Tamizamos la harina en un bol, agregamos la sal y removemos con un tenedor. Reservamos.

En otro bol, batimos la mantequilla con el azúcar con cuchara de madera o en batidora con accesorio de pala a velocidad media, hasta que esté cremosa. 

Añadimos una a una las 4 yemas y batimos hasta que estén perfectamente integradas.

Incorporamos nuestra harina tamizada con sal y mezclamos completamente hasta obtener una mezcla seca y algo arenosa.

Una cucharada a la vez, añadimos la leche ya tibia con las especias, mezclando con la cuchara de madera o en batidora con la pala. Cuando ya tengamos una masa suave, dejamos de añadir leche, de manera que no quede pringosa. Si no agregamos toda la leche, no hay problema.

Amasamos con manos enharinadas y formamos una bola compacta. Meter en nevera unos 15 minutos dentro del bol para trabajar mejor con ella.

Sacamos de la nevera, amasamos y estiramos con rodillo sobre una superficie enharinada, hasta dejar la masa de 1 cm de grosor aprox. Refrigeramos así extendida, otros 15-20 minutos.

Sacamos y cortamos la masa con un cortador de 6cm de diámetro. Podéis reamasar suavemente los sobrantes para terminar toda la masa. Metemos nuestra masa recortada nuevamente unos 15 minutos en nevera.

Precalentamos el horno a 200ºC (180ºC con ventilador).

Una vez terminado el tiempo, sacamos las galletas de la nevera y si queremos, marcamos una cruz con el borde de una pala de madera. 


Yo además de las cruces (que en un origen indicaban que eran "caridades") quise hacer otros con diseño de estrella de cinco puntas en un círculo o pentagrama, antiguo símbolo utilizado en varias culturas, entre ellas la celta, que simboliza la unión y el equilibrio entre los cuatro elementos (tierra, agua, aire, fuego) y el espíritu.

Decoramos con pasas (yo las puse encima de la marca de cruz) y pincelamos generosamente las galletas con las 2 yemas de huevo batidas. Si os sobró un poco de leche especiada, podéis mezclarla con las yemas y dará un delicioso toque extra de sabor.

Horneamos por 20 minutos hasta que los bordes estén ligeramente dorados.


Sacamos y dejamos enfriar en rejilla.

Se pueden comer calientitas y son una delicia!!


Para almacenar las soul cakes, hacerlo en un contenedor hermético por un máximo de 5 días, aunque mientras más pronto las comáis, mejor! 

Si queréis podéis colocar algunas en vuestro altar, si es que acostumbráis ponerlo por estas fechas. Yo las dispuse en mi altar, que resultó una fusión de culturas celta-medieval-mexicano.


Espero os haya gustado y que os animéis a hacerlas, que son una delicia por la combinación de especias, su textura entre suave y crujiente y el toque ligeramente dulce de las pasas. En casa nos encantaron.


Un beso enorme y gracias por leernos!

Gauri

jueves, 20 de agosto de 2015

La cocina desde otro prisma: ItaliaForni

Nuestro Chef Leo Ruocco habla en la nueva entrada de su blog sobre el giro de 180º que ha dado en su carrera (y en su vida personal) al incorporarse a otro sector dentro del mundo de la cocina: la construcción de hornos artesanales.

Si queréis saber más, he aquí el enlace:

http://cocinaycreatividadruocco.blogspot.com.es/2015/08/construyendo-el-fuego-la-cocina-desde.html 


Saludos y gracias por leernos!

Gauri

domingo, 5 de julio de 2015

Cream Cheese Pound Cake: os prometo que merece la pena encender el horno!!

Hola! Qué caloooooooor!!

Aunque con este clima apetece muy poco encender el horno, esta receta de pound cake quizá os anime porque es delicioso para cualquier momento del día. Yo lo he hecho un par de veces, uno de ellos la semana pasada (horneé por la noche para que no me agobiara el bochorno!) y ha merecido totalmente la pena.


Esta receta es de Martha Stewart y es la primera de Pound cake que he hecho en mi vida.

Cuando investigué sobre el tema, vi que lo que caracteriza a este bizcocho es que lleva aproximadamente una libra (pound) de cada uno de sus cuatro ingredientes básicos: harina, huevos, mantequilla y azúcar. Me sorprendió que no lleva levadura!!! Más adelante os explico cómo es que levanta ;)

Se cree que su origen es Británico / del norte de Europa y que data de principios de 1700's. Posteriormente lo adoptaron diferentes culturas, como la francesa y luego llegó al continente americano.

En Wikipedia vi que el pound cake es lo que en México llamamos panqué. Pensé:"Claro! Es la distorsión de la pronunciación! Seguro al no saber cómo se escribía originalmente en inglés, lo escribieron como lo entendían ;P"

Pues ya que vi de donde venía, busqué y me encontré con una deliciosa variedad de recetas de Martha Stewart y esta es la que más me apeteció porque amo el queso crema Philadelphia :P
Además Martha dice que es de sus recetas preferidas ;)

Hice la mitad de la receta porque con la que publica en su página salen dos moldes, y para nosotros ya es mucho :P



Cream Cheese Pound Cake
(receta original de Martha Stewart)

Ingredientes para un molde de pan tradicional (7-8 raciones)
(Sacar todos los ingredientes con anticipación para que al usarlos estén a temperatura ambiente)


  • 1 y 1/2 tazas (195g) de harina 
  • 1/2 cucharadita de sal
  • 3/4 taza (170g) de mantequilla sin sal
  • 4 onzas (113g) de queso crema para untar (tipo Philadephia)
  • 1 y 1/2 tazas (290g) de azúcar (yo le pongo unos gramos menos :P)
  • 3 huevos L
  • 1 cucharadita de extracto de vainilla

Engrasar y enharinar un molde para pan. Precalentar el horno a 160ºC sin ventilador.

En un bol, tamizar la harina y mezclar con la sal.

En batidora, batir la mantequilla y el queso crema con el accesorio de pala a velocidad media hasta que esté lo suficientemente suave e incorporados los ingredientes (entre 1 y 2 minutos).

Agregar el azúcar e incrementar poco a poco la velocidad hasta que la mezcla esté aireada y esponjosa (entre 5 y 8 minutos). Esta es la fase que hace que levante sin levadura este bizcocho ;)

Incorporar uno a uno los huevos, batiendo después de agregar cada uno y parando la batidora para limpiar las paredes del bol con una espátula las veces que sea necesario. Agregar la vainilla.

Finalmente y de manera gradual, agregar la mezcla de harina. Batir sólo hasta lograr que se incorporen bien los ingredientes.

Verter la mezcla en el molde y con una espátula, levantar un poco el centro de la mezcla (haciendo como un pequeño monte) para que consiga su forma característica ligeramente levantada.

Hornear por unos 50-55 minutos, hasta que tenga un color doradito y al pincharlo salga prácticamente limpia la aguja.

Sacar y dejar enfriar en el molde sobre unas rejillas por unos 15-20 minutos.

Desmoldar y dejar enfriar por completo. Servir a temperatura ambiente.

Si sobra, almacenar en un lugar fresco y seco por máximo 3 días en un tupper hermético.


Espero os animéis y que disfrutéis mucho estos días de vacaciones!!!
Gracias por seguirnos ;)

Besos y abrazos,

Gauri

viernes, 8 de mayo de 2015

Magdalenas clásicas para desayunar (o merendar o a cualquier momento!!)

Pensabais que ya me había olvidado del blog? De compartir recetas? Pues no!! Sólo que pareciera como si alguien le hubiera quitado horas a los días y las semanas se me van volando!!

He hecho varias cosas estos últimos meses,y no sabía por cuál receta empezar, pero estas magdalenas que les comparto hoy las he hecho más de una vez de lo buenas que quedan y de lo sencillo que es prepararlas!! Saben como a las de la panadería de barrio de toda la vida. Ahora mismo me estoy comiendo una acompañada de un café con leche :P


Ya había hecho unas magdalenas de miel y yogur que estaban buenísimas del maestro panadero, Xavier Barriga, pero tenía ganas de un sabor más clásico (para cuando se agotan las de mi panadería preferida).

Así que para no errar, busqué en el blog de Alma Obregón y encontré estas que son también de Xavier.
Alma refiere que la receta la sacó de su libro "Bollería. Hecha en casa y con el sabor de siempre".
Son una maravilla!!

Magdalenas clásicas
(Todos los ingredientes deben estar a temperatura ambiente)

Para 12 magdalenas:

  • 125g de huevo (2 huevos L)
  • 175g de azúcar
  • 60ml de leche
  • 190ml de aceite (de oliva suave o de girasol)
  • 210g de harina 
  • 7g de levadura química (tipo Royal)
  • 1 cdita de canela en polvo
  • 1 cdita de ralladura de limón
  • 1 pizca de sal


En un bol batimos a velocidad media los huevos y el azúcar.
Bajamos la velocidad e incorporamos la leche.
Agregamos el aceite poco a poco.
En otro bol, tamizamos harina y levadura química.
Le incorporamos la canela, la ralladura de limón y la sal.
Añadimos lentamente la mezcla de ingredientes secos a la húmeda (huevos, leche,etc).
Batimos sólo lo justo para que la mezcla sea homogénea.

Tapamos la masa con un paño y dejamos reposar en la nevera mínimo 1 hora (máximo 24h). Yo dejé reposar 2 horas.

Pasado el tiempo de reposo, precalentamos el horno a 250ºC, y preparamos nuestra bandeja para magdalenas / cupcakes. En esta ocasión me apeteció hacerlo con papel de horno, como Alma lo hizo, le da un toque rústico / casero que me encanta!

Batimos la masa de nuevo con un batidor manual y la repartimos entre los moldes, hasta 3/4 de su capacidad.
Decoramos con azúcar, chocolate, nueces, lo que prefiráis. Yo le puse sólo un poco de azúcar.
Bajamos la temperatura del horno a 210ºC al introducir las magdalenas.
Horneamos durante 14-16 minutos. Estarán listas cuando al pincharlas con un palillo salga seco.
Al sacarlas, las dejamos reposar unos 5 minutos en el molde.


Desmoldamos y dejamos enfriar en una rejilla.
Yo no aguanté y me comí una todavía calientita :P



Al día siguiente ya pude fotografiarlas con más calma y luz natural, como me gusta :)


Espero que las disfrutéis tanto como nosotros en casa.



Feliz fin de semana!!
Besos y abrazos,

Gauri.

viernes, 13 de febrero de 2015

Amor al natural: Red Velvet de remolacha

Hace unos dos años y medio que me enamoré en el café del Museo del Romanticismo.
Amor doble, además.
Ahí probé dos postres deliciosos que amé y que hasta hace poco intenté reproducir:
la tarta de calabaza y la tarta de remolacha.
Creo que la que más me gustó fue la de calabaza pero el sabor diferente y el color de la red velvet se quedaron grabados en mi memoria.


Hace unas semanas compré un par de remolachas cocidas y como en casa soy prácticamente la única que la come, decidí usarla en un sólo día y darle múltiples rostros gastronómicos. Así quedó instaurado en casa el Día de la Remolacha, el 11 de febrero :P . El menú de ese día fue:

  • Crema de zanahoria con remolacha
  • Carpaccio de remolacha y calabacín con vinagreta de miel y mostaza
  • Tarta de remolacha
Aparentemente en casa gustó porque todo se terminó.

Para hacer la tarta, estuve buscando varias semanas en internet y la que más me convenció fue la de Sandra Mangas, que publicó en su blog La receta de la Felicidad.

La reproduje prácticamente igual, las variantes son los tamaños de los moldes y que ella utilizó remolacha fresca y la que yo usé estaba cocida, por lo que no quedó de un color rojo tan vivo. Que la verdad esperaba que quedara más rosa/marrón, como ella misma especifica en el post (al usarla cocida), pero no quedó nada mal!

Os comparto las pequeñas adaptaciones que hice y haría a su receta ;)

Tarta Red velvet de remolacha
(10-12 raciones, usando molde de 20cm diam. y 6 de alto)

Ingredientes para el bizcocho:
  • 200g de remolacha (yo usé cocida pero si queréis un color más rojo, usarla cruda)
  • Zumo de 1 limón (para mi gusto da mucha acidez, así que para la próxima pondré 3/4 del limón)
  • 2 cucharadas de vinagre
  • 125g de yogur griego sin azúcar
  • 125 de mantequilla ablandada a temperatura ambiente
  • 200g de azúcar
  • 2 huevos M
  • 1 cucharada de extracto de vainilla
  • 250g de harina
  • 1 cucharada de cacao puro en polvo natural (yo usé Valor y para la próxima pondría 2 cdas.)
  • 2 cucharaditas de levadura química 

Ingredientes para el cheesecream:
  • 125g de mantequilla ablandada a temperatura ambiente
  • 250g de queso crema, tipo Philadelphia
  • 200g de azúcar glass o icing sugar

Preparación:
Para el bizcocho, precalentamos el horno a 150ºC (130ºC si es con ventilador).
Engrasamos y enharinamos nuestro molde o colocamos papel de horno.

Pelamos y troceamos la remolacha en cubitos pequeños y colocamos en un vaso de licuadora. 
Agregamos el zumo del limón, el vinagre y el yogur griego. Batimos hasta obtener un puré fino.

En un bol, batimos la mantequilla con el azúcar hasta obtener una mezcla homogénea y cremosa.
Añadimos los huevos de uno en uno, sin agregar el siguiente hasta que esté el primero perfectamente integrado.
Añadimos el puré de remolacha que preparamos, y la vainilla. La masa puede tener cierta apariencia "cortada" pero es normal.

En otro bol, tamizamos la harina, el cacao y la levadura química. Mezclamos.
Añadimos esta mezcla seca a la anterior y mezclamos con una espátula o cuchara hasta que esté todo bien integrado.

Vertemos la mezcla final en nuestro molde y horneamos por unos 40-45 minutos.


Estará listo cuando al pincharlo, nuestra aguja salga limpia.
Sacamos del horno y esperamos unos 10 minutos antes de desmoldar.
Pasamos a rejilla y dejamos enfriar totalmente*
*Para que no se seque el bizcocho mientras se enfría, últimamente coloco una rebanada de pan de molde encima del bizcocho y ya que está frío la retiramos. La rebanada estará dura y seca y nuestro bizcocho húmedo y jugoso. 


Preparamos ahora nuestra crema de queso:

Primero batimos mantequilla y azúcar glass hasta que quede una mezcla cremosa y blanquecina. Después añadimos el queso crema y batimos un mínimo de 5 minutos a velocidad máxima.
Esta crema de queso queda más blanda, menos consistencia que la que hago siempre de Alma Obregón, pero merece la pena para quienes nos gusta un poco menos dulce.

Una vez frío nuestro bizcocho, lo partimos por la mitad en dos capas (porque mi molde es de 6cm de alto).

Yo siempre pongo un poco de la crema que cubrirá la tarta, en la base donde la colocaré para evitar que se deslice en el plato/base. Luego colocamos la primera capa de bizcocho y ponemos abundante crema o la cantidad que cada uno prefiera. Colocamos la segunda capa de bizcocho y añadimos más crema y distribuimos con espátula. A mí me gusta poner poca crema por los costados, para que quede un poco "desnuda" la tarta.


Una vez cubierta, meter a la nevera por una hora para que coja consistencia la crema.
Al final, podéis decorar como más os guste. Yo simplemente hice un corazón de cacao en polvo en el centro de la tarta, con un stencil.

 
Y ahora sí, a partir la tarta!!


El resultado es una tarta húmeda, jugosa y el sabor que predomina es el de la remolacha. A mí que me gusta, me parece rica, sólo que un pelín ácida desde mi punto de vista. Al leer la receta en el blog de Sandra, sabía que iba a ser un poco ácida, pues está hecha así a posta para que esa acidez sea la que mantenga el color rojo lo más que se pueda. Sin embargo, no pensé que fuera a ser tan ácida. Yo quizá la próxima vez le ponga 3/4 partes del limón o quizá medio, a ver qué sucede. 

A los demás parece que les gustó bastante. La tarta en casa no duró mucho y hubo quien repitió ración.
Ya me contaréis si os animáis con la receta y me encantaría escuchar vuestra experiencia!

Un beso y abrazos apretados a cada uno de quien nos está leyendo.

Y Feliz Día del Amor y la Amistad :)

Gauri


domingo, 21 de diciembre de 2014

Pie crujiente de manzana y canela / Apple-cinnamon crumble pie!

Sentía una especie de urgencia por poner sobre papel (aunque sea digital, jiji) esta receta que hice ayer.
De esas veces que sientes que si no lo plasmas, se te esfuma!


Tenía rato buscando recetas de uno de mis postres favoritos, el cual conocí en México hace más de 10 años, y en particular se me quedó grabado en la memoria gustativa el Sizzling Apple Pie (pie de manzana calientito con salsa de caramelo y helado de vainilla), que comía cada vez que iba a un Apple Bee`s (sobre todo recuerdo los de Monterrey :P). Una bomba calórica deliciosa!

Ahora soy menos dulce que en ese entonces y mejor le quito la salsa de caramelo poruqe lo que realmente me encanta es el pie!! Y con el frío que hace, decidí prescindir del helado.

Para no variar, hice una combinación de recetas, pero en la que más me basé fue en esta de Sweet&Knit.

He aquí el resultado de la fusión que horneé ayer:

Pie crujiente de manzana y canela
(10-12 raciones / molde para pie de 24cm)

Ingredientes de la base:
  • 150 g de harina
  • 3 cucharadas de agua muy fría
  • 100 g de mantequilla ligeramente ablandada cortada en trocitos

Ingredientes del relleno:
  • 3 manzanas golden
  • 3 cucharadas de azúcar
  • 1 cucharada de harina
  • 2 cucharaditas de canela
  • 2 cucharadas de mantequilla fundida
  • 1 pizca de nuez moscada
Ingredientes del crumble (masa crujiente superior):
  • 250 g de harina
  • 250 g de azúcar moreno
  • 220 g de mantequilla fría cortada en trocitos
  • 1 cucharadita de canela
  • 1 pizca de sal
Procedimiento:

Para la masa de la base, mezclamos en un bol la harina con la mantequilla ligeramente ablandada y le añadimos las cucharadas de agua helada. 
Mezclamos con las manos hasta obtener una masa homogénea.
Estiramos en la encimera con rodillo enharinado, tratando de que quede del tamaño-circunferencia de nuestro molde. 
La colocamos en el molde de manera que cubra toda la parte inferior y lo más que se pueda de las paredes. Metemos en la nevera.

Precalentamos el horno a 220ºC (con ventilador, a 200ºC).

Para el relleno, pelamos las manzanas y las cortamos en daditos.
En un bol mezclamos con las manos las manzanas, el azúcar, la harina, la canela, la nuez moscada y la mantequilla fundida, hasta que queden todas las manzanas bien cubiertas.
Sacamos el molde de la nevera y echamos la mezcla de manzanas encima de nuestra base.
Reservamos.

Para el crumble, colocamos en otro bol la harina con el azúcar moreno, la canela y la sal y mezclamos.
Poco a poco vamos añadiendo la mantequilla fría troceada y mezclamos con las manos de manera que quede con textura granulada / de migas. Una vez mezclados todos los ingredientes, esparcimos el crumble y distribuimos con los dedos por encima del relleno en nuestro molde.

Introducimos el pie en el horno precalentado y lo dejamos a  220ºC (con ventilador, a 200ºC) durante 10 minutos.
Después, bajamos la temperatura a 190ºC (con ventilador, a 170ºC) y horneamos por 35 minutos hasta que se vea el crumble doradito.

Así lucía poco antes de salir del horno :)
Sacamos del horno y dejamos enfriar unos 15 minutos mínimo.
A mi me gusta que esté calientito este pie, así que si ya no quema, a degustar!!


Es una pasada! Es delicioso como se hace una especie de caramelo con el jugo de la manzana, la mantequilla, el azúcar y la canela....que me mata! Y lo crujiente del crumble me fascina!!

Creo que es de las pocas veces que siento que me queda un postre tal como lo recordaba, tal como esperaba, es muy gratificante!!

Yo creo que es en definitiva, de mis postres preferidos :D

Pues espero os guste igual que a mi, y para estas fechas navideñas donde la canela y la manzana cobijan el hogar, viene de maravilla.

Un beso enorme!! Gracias por leernos!!




sábado, 4 de octubre de 2014

Polos de yogur y zarzamoras para sacarle provecho a los días de sol

Mi hija pequeña lleva varias semanas despertándose con la misma canción: "¡Polo, polo!"
A todas horas quiere polo, y aunque ya le he dicho que ya terminó el verano, con estos últimos días que la temperatura ha vuelto a subir unos grados, pues he vuelto a hacer polos.


A principios del verano compré unos moldes de polos para saciar los antojos en casa y comer algo más sano, económico y rico que lo que se consigue con los helados industriales. Han salido muy buenos y además me parecen chulos los colores:


Estuve experimentando con varios sabores (agua de limón, agua de jamaica, leche con chocolate...) hasta que se me ocurrió hacerlos de yogur griego mezclado con mermeladas de fruta. Los que más han gustado son los de mermelada de zarzamoras. Yo creo que influye que la mermelada es casera y tiene un sabor delicioso, la ponga donde la ponga!

Así que vamos con la receta!

Polos de yogur y zarzamoras

Ingredientes para 4 polos (de 100ml c/u):

  • 375g de yogur griego azucarado (3 empaques individuales de 125g c/u)
  • 7-8 cucharaditas de mermelada de zarzamora (o la de vuestro sabor preferido)
Procedimiento:
Mezclar los ingredientes en un recipiente, hasta que se incorporen bien. 
Repartir en los moldes para polos.
Meter a congelador un mínimo de 8 horas.
Listo!



Es tan irresistiblemente fácil, rápida y rica la receta, que seguro la repetiréis más de una vez!

 

Espero os guste! Un beso y feliz fin de semana :)

Gauri